domingo, 5 de septiembre de 2010

Desde la puerta del cielo

Bueno, ya estamos de vuelta y quería aprovechar para colgar las primeras impresiones sobre la ruta que hemos hecho este año: la Porta del Cel (la puerta del cielo).

Lo primero es constatar que San Pedro no estaba allí, nosotros al menos no lo vimos, o a lo mejor se encontraba de vacaciones. Lo que sí encontramos es a unos cuantos Sky Runners que se merecen el cielo por el imponente esfuerzo que hacen al intentar completar el itinerario en menos de 24h (el record está en 11h 57’). Yo me quedé alucinado viendo como estos super hombres suben y bajan por esas pendientes imposibles a toda pastilla, y como son capaces  de desafiar la verticalidad machando el cuerpo y la mente simplemente porque "Las montañas están ahí".¡Impresionante!. Lo nuestro es otra liga y nuestro plan era completar el mismo recorrido pero parando en los refugios para cenar y dormir, haciendo un montañismo para gourmets mas pausado aunque también muy exigente.


Yo me encontraba en peor forma que otras ediciones ya que no he hecho casi nada de deporte en este último año por razones varias. Sin embargo y a pesar de la falta de forma iba más preparado y relajado que nunca lo que sin duda complementó mi falta de preparación física.


El itinerario resultó mucho más exigente y técnico de lo que yo pensaba en un primer momento. Salimos del refugio de Vallferrera hasta Tavascan, fue una etapa que resulto dura sobre todo al final cuando ves el pueblo abajo en el valle y no terminas nunca de llegar por lo tortuoso del camino final: una senda que serpentea por la ladera casi vertical que cae hasta el valle del río la Noguera de Lladorre. En el pueblo había fiestas y estuvimos reponiendo fuerzas y deleitándonos con el grupo musical "del Rafa" y su hit "Sento pessigolles"... no hay palabras.

Al día siguiente salimos temprano de Tavascan hacia el refugio de Certascan. Pasamos primero el camping de Graus para sellar el itinerario y coger unas camisetas de regalo que hacen a los sufridores del recorrido. Continuamos el recorrido hacia las casas de Noarre un pequeño pueblo que solo está habitado en verano. Subiendo al Coll de Certascan no dimos un baño en la cascada que baja de los ibones que están al pie del pico Certascan, reponemos fuerzas y para arriba otra vez. Llegamos al refugio a mitad de tarde y tras descansar y cenar un poco fuimos a la piltra.

El nuevo día nos llevó al  refugio de Pinet. Esta es probablemente la etapa más dura y técnica de todo el recorrido pasando por tres collados siguiendo un camino a veces difícil de encontrar por falta de señalización. Además al final hay que atravesar un torrente que tiene un helero permanente, y trepar por un cable enganchado a la roca para acceder al ibón donde está el refugio. La trepada del cable no es muy complicada pero hay que tener mucho cuidado porque las presas se mueven y si subes en plan los hombre de Harrison cogiendo el cable puedes acabar enredado y agotado de tanto esfuerzo.

El refugio de Pinet resulto un lugar acogedor, con un montón de personajes curiosos, a los que fuimos bautizando como de costumbre: un par de hippies de la vieja guarda que se parecían a los barbudos de ZZ Top; un tipo que era como una especie de gigoló de montaña que se dedicaba a intentar entablar conversación con todo lo que se pareciera una mujer y que al final de la cena acabó con los ZZ Top debido al poco interés que despertó en las escasas féminas que había en el refugio. Tras la cena Eduardo nos deleitó con algunas canciones a la guitarra junto con el guarda  Patrick, un personaje pintoresco que pasó del mundo del teatro y la música a regentar un refugio en medio de ninguna parte. La noche fue preciosa con la luna llena de fondo y este Patrick aporreando la guitarra y aullando como un lobo en celo, mientras las mujeres del refugio se quejaban porque no podían dormir... "¡dorgmir no,no,no, aquí no se duergme hasta las dieess y mediaaa!".Decía. El motivo de la fiesta -animación como lo llamaba él- estaba justificado porque habían venido dos guardas de un refugio cercano de visita. Estos nos comentaron que últimamente estaban apareciendo osos por aquellos parajes venidos de francia donde han repoblado con osos de Rumanía, y pasamos un rato francamente agradable contando batallitas. Eduardo y yo nos acostamos más tarde que el resto del grupo, y para no molestar a la gente que ya estaba durmiendo Patrick nos dijo que podíamos dormir  en una especie de terraza de madera mitad biblioteca mitad lavandería que había en la parte superior del comedor.

La etapa final nos conduciría a la Pica d' Estats (el pico más alto de Cataluña 3.143 m) y al refugio de Vallferrera que era nuestro destino final. La subida por la cara norte, desde Pinet al collado de acceso a la Pica d'Estats, fue dura sobre todo por el viento infernal que corría entre las montañas, pero por lo demás está muy bien señalizada y la pendiente es continua pero fácil de subir, lo que agradecieron cansadas piernas. En la pica nos encontramos a un montón de gente que había subido desde la cara sur que da al valle de Valferrera y la gente que subíamos desde Pinet, nos hicimos la foto típica en la cruz de la pica y comenzamos la bajada. Por el camino de bajada tuvimos rodear la pica hacia el oeste y  pasar por un gran nevero que había camino a los ibones que hay al pie de la pica ya en territorio Español. Después de los preceptivos baños en los ibones  helados llegamos al refugio de Vallferrera cansados pero satisfechos. ¡Y esto es todo amigos!.

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